REFLEX- EGO

El SER o PERSONA está compuest@ por tres partes, el Cuerpo físico, el Alma y la Mente (también llamada EGO).

Para los que no estén familiarizados con el concepto de EGO a otro nivel que no sea el de EGOísmo, deciros que el EGO es aquella parte del SER que se conforma desde tu infancia hasta hoy día, y cuya única finalidad es la de protegerte. Eso no quiere decir que todo lo que “haga“ en tu nombre sea lo correcto.

Muchos autores lo definen cómo algo malo, algo que te hace tomar malas decisiones, pensar mal de la gente o de una situación… en definitiva, algo a erradicar.

En cambio, hablamos en muchas ocasiones de ser compasivos, de mirar al otro con los ojos del ALMA y no con los del EGO (que supuestamente sería de una manera incorrecta), de dar AMOR en lugar de odio (EGO), de NO juzgar en lugar de hacerlo… y yo te pregunto… ¿por qué no hacerlo con nosotros mismos? con esa parte “ errada “ que queramos o no, nos conforma y de echo, nos protege y nos mantiene con vida desde que nacemos.

Todas las vertientes del desarrollo personal y espiritual fomentan “el amor propio, la auto- aceptación, el auto-cuidado, el no ser tan exigentes con nosotros mismos, el cubrir nuestras necesidades y luego las de los demás, el primero estar YO bien y luego ayudar“, y así un largo etc., Y casi todas, hablan de destruir el EGO, de eliminarlo por completo… pero en ningún momento se habla de ser benévolo con una de nuestras partes fundamentales, una parte de nuestro YO. De ese YO que tanto queremos, tanto protegemos, tanto mimamos y tanto desarrollamos.

¿Qué tal si en lugar de intentar destruirlo lo vemos con los ojos del ALMA?

¿Qué tal si cuando vemos que nuestra mente empieza a jugarnos una mala pasada (basada siempre en el miedo, con la ÚNICA finalidad de protegernos) le hablamos con cariño y compasión? sabiendo que solo lo hace por nuestro “SUPUESTO BIEN“ ¿por qué empezar esa lucha en su contra? Si además estamos hartos de escuchar “a lo que te resistes, ¡PERSISTE! “.

No me refiero a hacer lo que nos dice, sino a que tomemos la AMOROSA costumbre de tratarla y hablarle bien, de razonar amablemente con ella, seguro desaparece antes, esa resistencia que presenta a cualquier acción que pretendamos tomar.

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